Los beneficiarios de un seguro de vida

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  • Vida

A pesar de la que la vida es una oportunidad que nos da el creador, sabemos que es pasajera y que en algún momento no estaremos. ¿Dejaremos desprotegidos a los nuestros? Un seguro de vida es una forma de quitarnos esa preocupación, ya que nos permite enfrentar nuestro día a día con la confianza que nos da un futuro asegurado.

¿Quiénes conforman un seguro de vida?

Antes de que comencemos a hablar de los beneficiarios, queremos aclararte los conceptos más importantes dentro del proceso de un seguro de vida. En primera medida, tenemos al tomador, el cual es la persona que contrata el servicio y se hace cargo de la póliza, al asumir las obligaciones derivadas de esta.

Por otra parte, tenemos a la persona que en realidad está expuesta al riesgo y sobre la cual recaerá la cobertura del servicio. Este individuo es llamado asegurado y puede coincidir o no con el tomador de la póliza.

Por último, tenemos a los beneficiarios, que son los que reciben una indemnización, en caso de que ocurra un siniestro a la persona asegurada. Estos se establecen al momento de celebrar el contrato, aunque también los puedes adicionar posteriormente.

¿Quién puede ser tu beneficiario?

En el instante en el que tomas un seguro de vida se te da la opción de designar a una o varias personas para recibir un capital posterior a tu deceso. Estos individuos serán tus beneficiarios y serán indemnizados ante tu fallecimiento o un accidente que te suponga una incapacidad permanente.

Tus beneficiados pueden tener o no parentesco contigo. De igual manera, pueden aparecer en los documentos de forma expresa (nombres y apellidos), o de manera genérica indicando el parentesco, hijos, sobrinos, cónyuge, etc.

Tu cónyuge y tus hijos

En el caso de que tu cónyuge sea el beneficiario, la persona que recibirá el capital será aquella designada al momento de tomar la póliza y no tu pareja actual al momento de tu deceso.

De la misma forma, si se designan de manera genérica a los hijos, todos y cada uno de los descendientes del asegurado (que tengan derecho a la herencia del mismo), recibirán equitativamente el capital estipulado en la póliza. A menos que hayas establecido en el documento o testamento, un porcentaje de repartición entre tus herederos.

Los seguros de vida garantizan un capital para suplir la situación personal y el estilo de vida de tus beneficiarios al momento de tu fallecimiento. Por lo tanto, debes pensar muy bien en las personas que vas a designar, pues serán las que recibirán el dinero producto del desafortunado suceso.

¿Qué personas no pueden ser beneficiarias?

Técnicamente, cualquier persona puede ser beneficiaria de un seguro de vida. Sin embargo, en el caso de menores de 16 años o personas que no se han emancipado legalmente, será su tutor ante la ley quien deba gestionar el trámite.

Cuando el menor alcance la mayoría de edad, la persona responsable tendrá que rendir cuentas sobre su capital. De esta manera, podrá acceder a los beneficios de la indemnización para su aprovechamiento libre o para lo estipulado según el testamento.

¿Puedes cambiar a los beneficiarios?

El tomador puede cambiar a los beneficiarios aún sin el consentimiento de la persona asegurada. Por ello, te aconsejamos que, de ser posible, tú mismo adquieras la póliza y no utilices terceros.

De esta manera, podrás cambiar a los beneficiarios solo con contactar a tu compañía de seguros. De igual forma, puedes hacerlo con una declaración escrita a la compañía (posterior a tomar el seguro) o indicando en tu testamento la voluntad de cambiar a tus favorecidos.

Por el contrario, si deseas saber si una persona allegada a ti, tenía contratado un seguro de vida y tú puedes ser uno de los beneficiarios, debes acudir a la Condusef y llenar los diferentes formatos que allí te soliciten. En unos cuantos días las aseguradoras darán respuesta a tu petición.

En caso de que seas uno de los favorecidos, dispones de un plazo de tiempo de aproximadamente cinco años para reclamar tu parte del capital.

¿Qué sucede si al momento del deceso, no tienes beneficiarios?

En caso de que fallezcas y no tengas registrado ningún beneficiario, las normativas establecen que el tomador del seguro puede cobrar el capital producto de la indemnización.

Si la persona fallecida es la misma que contrató el producto, el capital se adiciona a la herencia de esta. Por lo tanto, el reparto del dinero se llevará a cabo según el porcentaje de herencia que corresponda a los herederos.

Como pudiste darte cuenta, un seguro de vida es un gran aliado al momento de pensar en el futuro de los nuestros. Lamentablemente, no sabemos cuándo vamos a partir. Por lo tanto, es importante tener un plan de acción. Así que ¡decídete! Haz de tu día a día un escenario tranquilo, pues los tuyos cuentan con tu apoyo aun luego de que partas a la eternidad.

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